Carlos Ghosn, ex-CEO de Nissan, enfrenta un nuevo revés judicial tras ser obligado por el Tribunal Superior de las Islas Vírgenes Británicas a devolver a la compañía un lujoso yate de 121 pies adquirido con fondos corporativos. Según el fallo, el tribunal concluyó que la compra del yate, bautizado como “Shachou”, se realizó con 32 millones de dólares que fueron desviados de las cuentas de Nissan y su filial en Oriente Medio. La investigación reveló que estos fondos se canalizaron a través de varias entidades controladas por Ghosn o sus familiares, como Shogun Investments (propiedad de Ghosn y su hijo) y Beauty Yachts Pty Ltd., una empresa registrada a nombre de su esposa.

El yate, fabricado por el constructor italiano Ferretti, simboliza los excesos financieros que han marcado las acusaciones contra Ghosn. Esta sentencia, que también incluye una compensación de 32 millones de dólares a favor de Nissan, es la primera condena firme contra el ejecutivo desde su arresto en 2018 en Japón por mala gestión financiera
En respuesta al fallo, Ghosn ha negado cualquier malversación y ya ha anunciado su intención de apelar la decisión, señalando que las acciones legales de Nissan en su contra forman parte de una campaña para desprestigiarlo. A pesar de vivir en el Líbano, donde no puede ser extraditado, Ghosn continúa enfrentando procesos judiciales en Japón y Francia, además de las actuales demandas civiles por parte de Nissan que buscan recuperar activos supuestamente desviados.
Este fallo se suma a un entorno legal complejo para el ex-CEO, quien sigue bajo la mira de las autoridades internacionales mientras Nissan persiste en sus esfuerzos por responsabilizarlo por conductas inapropiadas durante su mandato.
