Red Bull en crisis: del dominio absoluto a las dudas estratégicas

Red Bull en crisis: del dominio absoluto a las dudas estratégicas

La edición 2025 del Gran Premio de España dejó una imagen clara en la lucha por el campeonato: McLaren se ha consolidado como el equipo más fuerte del momento, mientras Red Bull sigue perdiendo terreno. La cita en el Circuit de Barcelona-Catalunya confirmó que las recientes directivas técnicas, como la relativa a la flexibilidad de los alerones delanteros, no han afectado a todos por igual. McLaren salió indemne y dominador. Pero el foco aquí está en lo que ocurre con Red Bull.

El declive del equipo de Milton Keynes no es nuevo. Todo comenzó hace un año en este mismo escenario, cuando Sergio Pérez alertó sobre las “mejoras” del RB20, que más que mejorar, complicaban la conducción. La advertencia no fue atendida. Meses después, el mexicano quedó fuera del equipo, sustituido temporalmente por Liam Lawson, cuyo rendimiento expuso aún más las diferencias internas. A partir de ahí, Red Bull ha sido incapaz de ofrecer un monoplaza competitivo para sus dos pilotos.

En 2025, Max Verstappen ha mantenido vivo al equipo con actuaciones por encima del nivel del RB21. Pero ni siquiera su talento es suficiente para maquillar los problemas estructurales. En Barcelona, pese a las mejoras traídas en Imola, el auto no mostró progresos relevantes. Las quejas del neerlandés y de Yuki Tsunoda por el bajo agarre fueron constantes durante todo el fin de semana. La combinación del calor, el asfalto y los compuestos de Pirelli sólo agravó los síntomas de un auto que ya venía sufriendo.

En carrera, Red Bull recurrió a una estrategia a tres paradas que les permitió, brevemente, tener a Max en la punta. Sin embargo, el ritmo de los McLaren —sumado a su menor degradación— neutralizó cualquier intento de presión por parte del actual campeón. El punto de quiebre vino tras el abandono de Kimi Antonelli y la aparición del Safety Car. Red Bull no tenía neumáticos blandos ni medios disponibles para Verstappen, sino un juego de duros que nadie más usó, dadas las condiciones de la pista. Esa decisión lo dejó expuesto.

En la relanzada, Verstappen perdió posición con Leclerc y luego entró en una tensa batalla con George Russell. La tensión escaló al punto que Max desobedeció una orden del equipo para devolver la posición tras haberla ganado yendo por fuera de pista. Su negativa a ceder ante Russell terminó en una penalización de 10 segundos, dejándolo fuera de los puntos importantes y finalizando décimo. Con ese resultado, ya se encuentra a 49 puntos del líder del campeonato, Oscar Piastri.

Lo más preocupante para Red Bull no es sólo la pérdida de rendimiento, sino la desorganización general. La falta de una estructura sólida detrás de sus decisiones estratégicas está dejando al equipo cada vez más lejos de la lucha por el título. Mientras tanto, Yuki Tsunoda continúa desempeñando un rol secundario, corriendo desde el fondo y sirviendo para recopilar datos sobre la degradación de neumáticos, más como un piloto de pruebas que como contendiente.

Red Bull necesita una reestructuración urgente si quiere mantener sus aspiraciones vivas en 2025. Tener un solo auto competitivo no es suficiente, y errores de gestión, planificación y estrategia están costando caro. La hegemonía que caracterizó al equipo hasta hace poco parece cada vez más lejana.

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