Ferrari realizó una prueba privada en el circuito de Mugello para evaluar una nueva versión de la suspensión trasera destinada al SF-25. La sesión, de 200 kilómetros, se llevó a cabo a puertas cerradas con el objetivo de verificar si las últimas modificaciones técnicas lideradas por Loïc Serra tienen efecto positivo en el comportamiento del monoplaza.

El test se realizó utilizando un SF-23 adaptado, y estuvo a cargo de Charles Leclerc y Lewis Hamilton. La prioridad era confirmar si los cambios permiten que el auto sea menos sensible a las variaciones de altura respecto al suelo, ampliando así su ventana operativa. Esta característica es clave para mejorar el rendimiento en circuitos con condiciones variables, como Spa-Francorchamps, próxima cita del calendario.

El ensayo también está relacionado con el nuevo suelo introducido por Ferrari en Spielberg. Ambos elementos —suelo y suspensión— forman parte de un paquete técnico pensado para desbloquear el potencial que el equipo esperaba del SF-25 desde comienzos de temporada.
Uno de los puntos aún pendientes es la configuración aerodinámica que se utilizará en Bélgica. Ferrari analiza dos opciones: un alerón trasero en forma de “V”, o una versión de baja carga aerodinámica ya probada. La elección dependerá del análisis de los datos recogidos en Mugello.
El resultado de esta evaluación será determinante para el resto del año. Si el nuevo sistema no ofrece mejoras claras, Ferrari podría enfrentarse a un límite técnico difícil de superar en 2025.
