La Fórmula 1 podría estar encaminándose hacia otro cambio radical en sus unidades de potencia apenas cuatro años después del comienzo del reglamento técnico de 2026.
Helmut Marko asegura que el regreso de los motores V8 turbo para 2030 ya sería un “hecho”, una declaración que aumenta considerablemente las expectativas alrededor del próximo ciclo técnico de la categoría.
El antiguo asesor de Red Bull realizó las declaraciones después del caótico fin de semana de Malasia, donde diferentes autos sufrieron problemas relacionados con el software de las nuevas unidades de potencia.
Marko considera que lo ocurrido representa precisamente el tipo de situación que puede acelerar un cambio de dirección dentro de Fórmula 1.
“El regreso al motor V8 con turbo en 2030, hasta donde yo sé, ya está decidido”.
Sin embargo, existe una distinción importante: Fórmula 1 y la FIA todavía no han anunciado oficialmente que el nuevo reglamento entrará en vigor en 2030.
Por esa razón, la afirmación de Marko debe mantenerse como información todavía pendiente de confirmación oficial.
Marko critica lo ocurrido en Malasia
El austríaco fue particularmente crítico con los problemas experimentados durante el Gran Premio disputado en Sepang.
Un problema de software afectó a varios monoplazas durante el procedimiento inicial y obligó a implementar una actualización antes de poder continuar con normalidad.
Para Marko, que ahora sigue los Grandes Premios desde fuera del paddock después de abandonar su posición en Red Bull, la situación fue difícil de aceptar para una categoría del nivel tecnológico de Fórmula 1.
“Que un producto de alta tecnología como la Fórmula 1 sea detenido por un problema de software es vergonzoso”, señaló.
Pero Marko considera que el incidente también puede tener una consecuencia positiva.
Según su interpretación, los problemas actuales están ayudando a convencer a los responsables del campeonato de que la siguiente generación de motores debe ser considerablemente más sencilla.
Los V8 ya estaban sobre la mesa
La posibilidad de regresar a motores V8 no aparece por primera vez con las declaraciones de Marko.
Las conversaciones entre la FIA, Fórmula 1 y los fabricantes llevan tiempo avanzando.
Información publicada anteriormente por Motorsport indicaba que las partes involucradas habían alcanzado un acuerdo sustancial sobre los principales elementos de la próxima generación de unidades de potencia.
El concepto que actualmente tiene mayor apoyo contempla un motor V8 turbo de 3.0 litros, acompañado por un sistema eléctrico considerablemente más pequeño.
Esto representaría un cambio importante frente al concepto utilizado desde 2026.
Las actuales unidades mantienen el motor V6 turbo de 1.6 litros, pero con una participación mucho mayor de la energía eléctrica.
La intención para la próxima generación sería mantener cierto nivel de electrificación, pero simplificar considerablemente el conjunto.
Un sistema híbrido mucho más pequeño
El concepto que se encuentra bajo discusión contempla aproximadamente 100 kW de potencia eléctrica, frente a los 350 kW utilizados por la generación actual.
Eso devolvería nuevamente al motor de combustión un papel predominante dentro de la unidad de potencia.
La Fórmula 1 no abandonaría completamente la tecnología híbrida, pero intentaría reducir la complejidad que actualmente existe alrededor de recuperación, almacenamiento y despliegue de energía.
El objetivo sería conseguir unidades más simples, ligeras y económicas sin eliminar completamente el vínculo tecnológico con la industria automotriz.
Hasta 50 kilos menos
Otro de los objetivos principales sería reducir considerablemente el peso.
La próxima generación de unidades de potencia podría ser al menos 50 kilogramos más ligera que las actuales.
El peso de los monoplazas se ha convertido en uno de los asuntos más criticados por pilotos y aficionados durante los últimos años.
Una unidad de potencia más sencilla permitiría atacar directamente ese problema.
Max Verstappen, entre otros pilotos, ha defendido públicamente una Fórmula 1 con autos más ligeros y motores más tradicionales.
Precisamente un día antes de las nuevas declaraciones de Marko, Verstappen volvió a defender la idea de utilizar V8 más ligeros y un sistema de potencia adicional controlado directamente por el piloto.
¿Adiós definitivo al DRS?
La discusión tampoco se limita a los motores.
Entre las posibilidades analizadas para el próximo reglamento aparece un sistema similar al push-to-pass utilizado en IndyCar.
El piloto tendría acceso temporal a potencia adicional que podría administrar estratégicamente durante la carrera.
Esto podría sustituir algunas de las herramientas utilizadas actualmente para facilitar los adelantamientos.
Todavía no existe una decisión definitiva sobre cómo funcionaría ese sistema.
¿Por qué mantener el turbo?
Dentro de las conversaciones también se estudió inicialmente la posibilidad de utilizar motores V8 atmosféricos.
Sin embargo, la opción turbo parece haber ganado terreno.
Una de las razones está relacionada con el ruido.
Un V8 atmosférico moderno podría generar niveles sonoros difíciles de gestionar en algunos circuitos urbanos del calendario.
Fórmula 1 compite actualmente en ciudades como Singapur, Miami, Las Vegas, Bakú y Madrid, donde existen diferentes restricciones relacionadas con ruido.
Mantener un turbocompresor permitiría producir un motor considerablemente más sonoro que los actuales sin llegar a los niveles que podría generar una configuración completamente atmosférica.
2030 es ahora la gran incógnita
Este es precisamente el elemento que convierte las declaraciones de Marko en una noticia importante.
Hasta ahora, 2030 aparecía como una posibilidad, pero no como una fecha oficialmente confirmada.
El ciclo técnico actual inicialmente podía extenderse más allá de esa temporada.
Marko ahora asegura que, según la información que maneja, el cambio a V8 turbo en 2030 ya estaría decidido.
Si termina confirmándose, significaría que la generación de unidades de potencia introducida en 2026 tendría una vida relativamente corta.
De la máxima electrificación a motores más tradicionales
La dirección que está tomando la discusión representa un cambio considerable de filosofía.
Fórmula 1 apostó en 2026 por aumentar significativamente la participación eléctrica dentro de sus unidades de potencia.
Para el siguiente ciclo, la categoría parece estar considerando justamente lo contrario: menos electrificación, menor peso, menor complejidad y mayor protagonismo del motor de combustión.
Eso no significaría regresar exactamente a los V8 utilizados entre 2006 y 2013.
El concepto sería completamente nuevo: V8 de 3.0 litros, turbo, combustible sostenible y un componente híbrido simplificado.
Todavía falta la confirmación oficial
Las declaraciones de Helmut Marko son contundentes, pero todavía existe una diferencia entre lo que se discute internamente y un reglamento aprobado y publicado por la FIA.
