El fabricante japonés asegura que no encontró evidencias de una avería importante en el turbo del Aston Martin AMR26, mientras Fernando Alonso insiste en que el componente estaba defectuoso y necesitaba ser reemplazado.
La relación técnica entre Aston Martin y Honda vuelve a estar bajo análisis después del Gran Premio de Singapur de Fórmula 1. Fernando Alonso y los ingenieros del fabricante japonés ofrecieron explicaciones diferentes sobre los problemas que afectaron al monoplaza durante el fin de semana.
El piloto español aseguró que el turbo de su unidad de potencia estaba averiado. Sin embargo, Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda en pista, explicó que los datos recopilados no mostraban un problema importante que justificara un diagnóstico definitivo de rotura.
Honda decidió cambiar el turbo pese a no encontrar una avería
Durante el fin de semana en Marina Bay, Alonso reportó problemas relacionados con la respuesta del motor, particularmente al acelerar a la salida de las curvas.
La situación llevó a Honda y Aston Martin a sustituir el turbocompresor antes de la carrera del domingo.
Orihara explicó la decisión:
“El turbo no estaba roto, decidimos cambiarlo por los comentarios de Fernando”.
El ingeniero japonés reconoció que los datos disponibles no mostraban un fallo importante, pero destacó que las sensaciones del piloto también forman parte del proceso de diagnóstico.
“El piloto es el mejor sensor”, señaló Orihara.
Honda decidió realizar el cambio preventivamente y analizar la información recopilada durante el fin de semana, junto con los datos obtenidos de los componentes anteriores.
Alonso mantiene que el turbo estaba roto
Las declaraciones de Honda contrastan con la evaluación de Fernando Alonso, quien insistió en que el componente utilizado anteriormente presentaba una avería.
El español sostuvo que era necesario sustituirlo y señaló que los problemas no desaparecieron por completo con el cambio.
Durante la carrera continuó experimentando dificultades relacionadas con la entrega de potencia eléctrica, conocida como deployment.
Según explicó Alonso, el monoplaza liberaba energía en determinadas zonas del circuito donde no resultaba necesaria, mientras que en las rectas no siempre disponía de la potencia esperada.
Estos problemas fueron especialmente evidentes durante las reanudaciones posteriores a los periodos de Virtual Safety Car, cuando el piloto perdió oportunidades de avanzar posiciones.
El verdadero problema podría estar en la gestión de energía
La discrepancia entre Alonso y Honda introduce una cuestión técnica importante: un problema en la respuesta del motor no necesariamente significa que exista una rotura física del turbocompresor.
La unidad de potencia de 2026 combina el motor de combustión con un sistema eléctrico cuya gestión influye directamente en la aceleración y el rendimiento.
Una entrega irregular de potencia, una respuesta tardía del turbo o una distribución inadecuada de energía eléctrica pueden afectar la manejabilidad del monoplaza.
Mike Krack, responsable de operaciones en pista de Aston Martin, reconoció que la respuesta del motor, los cambios de marcha y la gestión del impulso del turbo pueden influir en la confianza del piloto.
Honda también considera que las diferencias de rendimiento respecto a sus rivales no dependen exclusivamente de la potencia del motor, sino de la manera en que esta se administra durante una vuelta.
Por ahora, no existe una conclusión pública definitiva que permita establecer si el turbocompresor reemplazado presentaba una avería física o si los síntomas estaban relacionados con otros parámetros de funcionamiento.
Un Gran Premio complicado para Aston Martin
Los problemas técnicos tuvieron consecuencias deportivas.
Alonso quedó eliminado en la Q1 y clasificó 17.º. Posteriormente, Aston Martin realizó modificaciones en la unidad de potencia y en la suspensión bajo condiciones de parque cerrado, lo que obligó al español a comenzar la carrera desde el pit lane.
El bicampeón mundial finalizó en la 16.ª posición, lejos de los puntos.
Su compañero Lance Stroll tampoco consiguió completar la prueba, después de sufrir un problema con el embrague que provocó su abandono.
El resultado representó un retroceso para Aston Martin, que llegaba a Singapur después de conseguir un octavo puesto con Alonso en el Gran Premio de Malasia.
Honda y Aston Martin deberán encontrar respuestas
El fabricante japonés continuará analizando los datos recopilados en Singapur para determinar el origen de las anomalías.
La prioridad será mejorar la respuesta de la unidad de potencia y conseguir una distribución más consistente de la energía eléctrica, especialmente en circuitos que exigen aceleraciones frecuentes a baja velocidad.
Para Aston Martin, el desafío va más allá de determinar si Alonso tenía razón sobre el turbo. El equipo necesita comprender por qué su monoplaza presenta problemas de manejabilidad que no siempre aparecen reflejados claramente en la telemetría.
La diferencia entre las declaraciones de Alonso y Honda no confirma un conflicto interno, pero sí evidencia que ambas partes todavía no han alcanzado un diagnóstico común sobre el comportamiento de la unidad de potencia.
Con el Gran Premio de Estados Unidos en Austin como próximo compromiso, resolver estas anomalías será fundamental para evitar que los mismos problemas vuelvan a comprometer el rendimiento del AMR26.
